domingo, 20 de febrero de 2011

Lápices Alpino II (Síndrome de Estocolmo...)

Llevaba ya varíos días queriendo escribir sobre mi último encuentro con mi amiga de los lápices de colores.

Al poco de escribir esa entrada en mi blog sobre Lápices Alpino y tras un corto periodo de reflexión por mi parte, decidí armarme de valor y escribirle para que me explicara eso de los "niveles" qué era y qué me quiso decir, y ya con lo que fuera quedarme más tranquilo y una cosa menos en mi cabecita.

Es que desde ese día que escuché eso a cada chica que he conocido después la miraba y remiraba de arriba abajo y yo me preguntaba en silencio: -Será de mi nivel...? será de mi nivel?

-Y claro ellas que no son tontas se daban cuenta que las observas y seguro que pensarán: -Qué tío más rarito, no dice nada y está todo el rato como observándome, o está pirado, a saber qué piensa o sólo le interesa mis pechos porque no me mira a los ojos... Uy... este no de fiar, nos tomamos el café y lo empaqueto rápido para su casa.-

Al poco rato contestó a mi correo y sorprendéntemente se autoinvitó a venir a cenar esa noche a mi casa para hablar de eso pues sonaba muy mal según ella y ya de paso ponernos al día pues ya hacía tiempo que no nos veíamos.
No es que me disgustara que viniera, qué va, todo lo contrario, me sorprendió que con la vida social tan intensa que tiene tuviera un ratito en su vida para mí. Acepté gustoso mi invitación y a las pocas horas ahí estabamos otra vez los dos en mi destartalado apartamento hablando como en los viejos tiempos, yo igual de embobado viéndola y tan feliz de tener compañía, cena y tertulía esa noche.

Cuando salió el tema de marras, ella en ningún momento negó que pronunciara esas palabras (chi tace acconsente), simplemente me explicó que si lo dijo sería en otro contexto y que ni mucho menos lo dijo para molestar o que pensara que fuera por el nivel económico (como si a mi eso fuera lo que me quitara el sueño... "cree el ladrón...").

Sin acordarse mucho o sin querer recordar... Me dijo que lo que quería decir es que yo acaba de salir de una relación y debería buscame a alguien de mi "nivel" o "situación", alguien en las mismas circunstancias y que por supuesto no lo dijo con ninguna doble o mala intención, siempre todo desde esa sinceridad de buena amiga. -Entonces según ese razonamiento, si yo salgo de una relación tengo que buscarme a una chica que haya salido de otra relación recientemente y así nos entenderemos los dos, tendremos cositas en común y seremos felices. Clarooo... Entonces yo pensaba: Entonces tú, mujer libre de la vida ¿Qué hacías conmigo en esa época, un "favor"? ¿Pero a quíen le hacías el favor, a mi o ti?-

Le di por buena la respuesta, suelo ser confiado con la gente, intento pecar antes de optimista que de negativo, al final todo se sabe y la intención es lo que cuenta. Valeee...con una gran sonrisa, acepté pulpo como animal del compañía.

La noche transcurrió placidamente entre ligeras confidencias por mi parte, lo siento pero el grifo de la confianza de mi corazón hace tiempo que estaba cerrado para ella. Me limité a escuchar y aportar algun punto de vista curioso,diferente, divertido de mi estilo que alguien diría.
Me hizo gracia que Lápices Alpino me confesara que ahora que se encontraba tan bien vitalmente buscaba tener novio, pareja, rollo... lo que fuera y que nadie se le acercaba, nadie de su "nivel" (pequeña maldad) se sentía atraido por ella (en el fondo, dentro de mi me alegré y no porque sintiera aún algo por ella y no quisiera "compartirla", si no por esa especie de justicia divina que al final pone a todo el mundo en su lugar y obtiene lo que se merece. Me acordé y hasta tuve que reprimirme para no tararear el estribillo de la copla "La falsa moneda"... Que de mano en mano va... y ninguno... se la queaaa...

La miraba. La confianza de haber tenido un pequeña, microscópica, infinitesimal, homeopática historia con ella me daba derecho y fuerza para mirar en sus ojos, quedarme contemplandola, ensoñando... Ahí estábamos los dos en el plan más informal comiéndonos una pizza en ese sofa en que otras veces nos abrazamos y tanto la quise, en donde las madrugadas fueron eternas, donde el sueño pasaba de largo, de puntillas sin querer interrupirnos ni molestar. Madrugadas de risas, lagrimas, besos, caricias, confidencias, sueños... Momentos de complicidad en silencio, donde con nuestras caricias ya nos lo deciamos todo.

En esa situación hay momentos que olvidarías todo y volverías a caer, apostarías todo al caballo perdedor por una absurda corazonada... y no lo digo por que la carne sea debil, nooo... el espíritiu es el que a veces te hace dudar, vuelve a sacar lo mejor de ti a pasear sin acordarse que hace poco tiempo eso bonito y nuevo lo trataron mal, sin cuidado, sin delicadeza, fue pisoteado... El espíritu tiene un gran amiga y aliada sobre su hombro, su Pepita Grilla particular,  la memoria y recordé lo duro que es acostarte con una persona y levantarte al día siguiente con otra totalmente desconocida, perdonar, hacer como si nada, olvidar, rebajarse y probar suerte en la próxima ocasión. Ay... lo tonto que puede llegar a ser uno, llorar, autocastigarse, sufrir por quien no te quiere, por tan poca cosa... y no verlo en el momento. Amar a quien no te merece...

Si es que el síndrome de Estocolmo no una cuestíon baladí como para tomarla a la ligera. Uno con el tiempo se da cuenta que ha estado en Suecia (mira que no hacer fotos, con lo bonito que debe ser eso) sin saberlo (otros dirían en Babia)...

Ay.. Pero es que uno no aprende, que le gusta jugar con los dobermans y los rottweiler y mira que te lo han dicho muchas veces... No los toques, no les toques las orejitas, pregúntale primero al dueño... Simplemente ya al final de la noche lancé una tonta pregunta al aire: -¿Después de todo esto, te irías de viaje conmigo alguna vez? Respuesta de la Loca de los Alpes: - Me lo tendría que pensar...

¿Qué pensaría ella, que extraña asociación de ideas pasó por su mente? Eso qué signfica, que todo el que viaja contigo es un posible amante, rollo, novio y una es selectiva y no mete en la habitación a cualquiera "Qué más quisiera el gato, que lamer el plato..." No sabrá eso, con lo mujer de mundo que es, que viajar dos personas sale más barato y sobre todo si hay confianza y no somos dos  desconocidos el viaje puede ser más ameno y divertido sentimientos aparte y nulos por mi parte. Que aunque no seamos nada es mejor compartir una puesta de sol en los fiordos noruegos que hacerlo a solas con un grupo de turistas japoneses al lado, rollo ir al cine para luego tener a alguien con quien tomar un café o cenar y comentar la pelí...

Aunque visto lo visto, debería empezar a plantearme viajar solo y con turistas japoneses, creo que aunque no nos entendamos, la compañia y el viaje sería más calido, provecho, menos tenso.

¿Desarrollo más este nuevo punto (Viajes Alpino) o lo dejo para otra nueva entrada del blog? Mejor me olvido ya, con amigos como estos no te hace falta buscarte enemigos.

Estuve tentado en aplicar por primera vez el Odio con mayúsculas, pero hacer eso es dedicar tiempo, es recordar y creo que mis pensamientos, mi tiempo desde ahora se lo dedicará a las personas que quiero o simplemente no me hacen daño.

Como encantadora de serpientes no tendría precio en un circo, eso sí amigas serpientes, peligro, ni se os ocurra morderla...

Si plasmo todo esto aquí, es ya por más curiosidad científica, dejar constancia del expediente X acaecido que por otra cosa. Yo soy muchas cosas buenas y malas como todo hijo de vecino, nadie es perfecto, soy a veces de lo más simple... y hasta obsesivamente reflexivo. Bien! viva la reflexión: Hoy es un buen día para dar carpetazo.

Bye bye Lapices Alpino, me hubiera gustado mucho poder ayudarte a encontrar el color que te falta en tu vida, pero ya sabes de mis problemas cromáticos, ya me conoces que yo y ciertos colores no nos llegamos a ver. Suerte, creo que la necesitarás.

2 comentarios:

  1. http://www.youtube.com/watch?v=P5-QFRBTmHg

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  2. CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA - Rubén Darío


    Juventud, divino tesoro,
    ¡ya te vas para no volver!
    Cuando quiero llorar, no lloro...
    y a veces lloro sin querer.

    Plural ha sido la celeste
    historia de mi corazón.
    Era una dulce niña, en este
    mundo de duelo y aflicción.

    Miraba como el alba pura;
    sonreía como una flor.
    Era su cabellera obscura
    hecha de noche y de dolor.

    Yo era tímido como un niño.
    Ella, naturalmente, fue,
    para mi amor hecho de armiño,
    Herodías y Salomé...

    Juventud, divino tesoro
    ¡ya te vas para no volver...!
    Cuando quiero llorar, no lloro,
    y a veces lloro sin querer...

    La otra fue más sensitiva,
    y más consoladora y más
    halagadora y expresiva,
    cual no pensé encontrar jamás.

    Pues a su continua ternura
    una pasión violenta unía.
    En un peplo de gasa pura
    una bacante se envolvía...

    En sus brazos tomó mi ensueño
    y lo arrulló como a un bebé...
    Y le mató, triste y pequeño
    falto de luz, falto de fe...

    Juventud, divino tesoro,
    ¡te fuiste para no volver!
    Cuando quiero llorar, no lloro,
    y a veces lloro sin querer...

    Otra juzgó que era mi boca
    el estuche de su pasión
    y que me roería, loca,
    con sus dientes el corazón

    poniendo en un amor de exceso
    la mira de su voluntad,
    mientras eran abrazo y beso
    síntesis de la eternidad:

    y de nuestra carne ligera
    imaginar siempre un Edén,
    sin pensar que la Primavera
    y la carne acaban también...

    Juventud, divino tesoro,
    ¡ya te vas para no volver!...
    Cuando quiero llorar, no lloro,
    ¡y a veces lloro sin querer!

    ¡Y las demás!, en tantos climas,
    en tantas tierras, siempre son,
    si no pretexto de mis rimas,
    fantasmas de mi corazón.

    En vano busqué a la princesa
    que estaba triste de esperar.
    La vida es dura. Amarga y pesa.
    ¡Ya no hay princesa que cantar!

    Mas a pesar del tiempo terco,
    mi sed de amor no tiene fin;
    con el cabello gris me acerco
    a los rosales del jardín...

    Juventud, divino tesoro,
    ¡ya te vas para no volver!...
    Cuando quiero llorar, no lloro,
    y a veces lloro sin querer...

    ¡Mas es mía el Alba de oro!

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