Cuando yo empecé en esto, no sabía muy bien cómo. Pero sí tenía, no ya un pretexto, sino un motivo poderoso. Estaba partida. Los huesitos apenas me sostenían un alma partida y rota. Y ocurrió algo. Al partirme, empezaron a brotar de mí palabras, frases, gritos en forma de prosa y verso. Durante años habían estado escondidos para no decepcionar a alguien a quien decepcioné de todas formas. Y todas esas palabras me mecieron y acunaron, me mimaron y sanaron. Ya no estoy rota. Y ya no necesito un pretexto. Pero sigo escribiendo Escribir mana de nosotros y sólo debemos dejarlo fluir...Ojalá te haga tan feliz como a mí. Bienvenido a la blogosfera.
Escribir nos ayuda a poner en orden ese mundo interior. Pero mejor todavía: escribir y publicar es compartir, es Generosidad en mayúsculas con los demás.
Estamos condenados a ser viajeros de ese mundo interior al que un día indeterminado nos aventuraremos a zarpar para levantar nuestra propia cartografía pesonal.
Escribir es ese primer pasito de una larga caminata que nos llevará a mil y un sitio fascinantes, desconocidos, inseguros, hermosos, de nuestro interior. Lugares dados como desconocidos pero que intuíamos que existían; tan sólo nos faltaba el valor, la osadía o la locura de ir allí.
Y llega un por fin ese día en que debemos enrolarnos en nuestro "Nautilus" particular y sumergirnos en las aguas más profundas de nuestra existencia, océanos de recuerdos, vivencias, sueños, ilusiones...
Escritura. La valentía, el esfuerzo de dar ese primer paso.
Ya de vuelta de nuestras interminables singladuras, de cada expedición a esa dimensión tan paralela a este mundo nuestro de tres dimensiones e infinitas certezas...volver con las manos curtidas, tal vez un poco más sabios y en nuestra pequeña mochila de viaje un gran tesoro que compartir contigo amigo, contigo amiga, contigo alma curiosa... con todo el mundo.
Generosidad en esta forma o como en otras tantas es un gran don que tanto bien hace y nos humaniza, aunque a veces duela aunque a veces cueste... Siempre es bueno compartir y enseñar.
En la profesión de ser humano siempre he opinado que la norma número uno es ser humano...
Honor ya lo decían los romanos, no es para quien lo recibe si no para quien lo da. Hoy que inicio esta andadura es un honor escribir y que esteis ahí, me deis la oportunidad de compartir, de narraros este viaje el cual sinceramente no sé donde me llevará.
Cuando yo empecé en esto, no sabía muy bien cómo. Pero sí tenía, no ya un pretexto, sino un motivo poderoso.
ResponderEliminarEstaba partida. Los huesitos apenas me sostenían un alma partida y rota.
Y ocurrió algo. Al partirme, empezaron a brotar de mí palabras, frases, gritos en forma de prosa y verso. Durante años habían estado escondidos para no decepcionar a alguien a quien decepcioné de todas formas.
Y todas esas palabras me mecieron y acunaron, me mimaron y sanaron. Ya no estoy rota. Y ya no necesito un pretexto. Pero sigo escribiendo
Escribir mana de nosotros y sólo debemos dejarlo fluir...Ojalá te haga tan feliz como a mí.
Bienvenido a la blogosfera.
Escribir nos ayuda a poner en orden ese mundo interior. Pero mejor todavía: escribir y publicar es compartir, es Generosidad en mayúsculas con los demás.
ResponderEliminarEstamos condenados a ser viajeros de ese mundo interior al que un día indeterminado nos aventuraremos a zarpar para levantar nuestra propia cartografía pesonal.
Escribir es ese primer pasito de una larga caminata que nos llevará a mil y un sitio fascinantes, desconocidos, inseguros, hermosos, de nuestro interior. Lugares dados como desconocidos pero que intuíamos que existían; tan sólo nos faltaba el valor, la osadía o la locura de ir allí.
Y llega un por fin ese día en que debemos enrolarnos en nuestro "Nautilus" particular y sumergirnos en las aguas más profundas de nuestra existencia, océanos de recuerdos, vivencias, sueños, ilusiones...
Escritura. La valentía, el esfuerzo de dar ese primer paso.
Ya de vuelta de nuestras interminables singladuras, de cada expedición a esa dimensión tan paralela a este mundo nuestro de tres dimensiones e infinitas certezas...volver con las manos curtidas, tal vez un poco más sabios y en nuestra pequeña mochila de viaje un gran tesoro que compartir contigo amigo, contigo amiga, contigo alma curiosa... con todo el mundo.
Generosidad en esta forma o como en otras tantas es un gran don que tanto bien hace y nos humaniza, aunque a veces duela aunque a veces cueste... Siempre es bueno compartir y enseñar.
En la profesión de ser humano siempre he opinado que la norma número uno es ser humano...
Honor ya lo decían los romanos, no es para quien lo recibe si no para quien lo da. Hoy que inicio esta andadura es un honor escribir y que esteis ahí, me deis la oportunidad de compartir, de narraros este viaje el cual sinceramente no sé donde me llevará.
GRACIAS.
UN LUGAR
ResponderEliminarSeré cuidadosa
con lo que se muestre sobre la mesa,
que no es mía si no es tuya,
ni de nadie si está desocupada…
Las ventanas, las dejaré abiertas
a veces de día,
a veces de noche;
para intercambiar
el gusto de la pena por el tacto de la risa.
Y procuraré no hacer ruido
si es que duermes,
o si llego tarde
y hay más almas
en conversación abierta.
Así entiendo el lugar
que recompone el pasado,
que reconforta al viajante;
que se vive,
para durar un instante.