Y sigue sangrando
versos, renglones, líneas
de un rojo oscuro,
negro como de otras tantas muertes
ya anunciadas y cumplidas.
Herida que hace tiempo me infligí
y aún con los años no he aprendido a taponar.
¿Dónde estás? ¿Por qué no viene nadie a socorrerme?
Oficio de escritor, tal vez de naufrago...
Sigo lanzando mis botellas al mar
con mensajes ininteligibles
mensajes escritos en papel de sueños
escritos con gotas de mi sangre.
Me abandono ya en la palabra
como el suicida en su desesperación.
No quiero dejar de sangrar
versos, renglones, líneas
inundarlo todo de locura y caos.
Me dejo llevar, cierro los ojos
te espero, sé que serás como
siempre te soñé. Sé que tú vendrás.
Pacientemente te espero, te deseo...
-Vendrás y no dirás nada, y yo entre todas te reconoceré.
No sabré tú nombre y tú sabías el mío desde siempre.
Con una dulce sonrisa de enamorada tomarás mi mano.-
Ay... tu mano, siempre la imaginé así. Nos miraremos
sin miedo, sin mentiras, sin rubor, a los ojos.
Lloraré...
Belleza y dolor, lágrimas en mi herida.
Última tarde de lluvia tras los cristales,
acurrúcate aquí éntre mis palabras y mi pecho
déjame sentir tu calor, empiezo a notar el frío.
Mi último verso, mi última frase, mi último latido
tal vez dos palabras poco más ya te podré ofrecer. Mi vida.
Sigo escribiendo, sigue el dolor, sigo sangrando
mi oficio de escritor, oficio de naufrago;
te sigo esperando, sé que tú vendrás, Amor no tardes.
LLUEVE EN MI ABRAZO
ResponderEliminarTanto llueve y de mi brazo.
El agua que lava la espina
que punzó la rosa
de tus palabras.
El cielo retorna al mar y de mi brazo,
en el calor te llevo, navegando,
abrigada por la orilla
de tus palabras.
Ahora, llueve en mi abrazo.